La poesía es un torrente caprichoso, es un río que se desborda porque se le da la gana. Uno no lo llama, él lo llama a uno.
Es por ello que a partir de hoy estaremos publicando de nueva cuenta mini cuentos, que han sido del agrado de muchos de los lunáticos.
Para los pacientes que nos siguen de vez en vez, ya han recorrido esta sencilla paginita y han visto que hay de todo en la viña del señor satélite: poemas, pero también muchas mini historias, unas terroríficas, unas realistas, unas surrealistas, todas post modernistas osea todas indefinibles pero entretenidas.
Lo sexoso no falta porque la luna es así, qué le vamos a hacer.
Pero también gravita aquí la reflexión.
El poema último fue sí, en verdad una despedida. Fue en serio.
Por eso ahora, buscamos otros caminos.
Y claro que el sentir poético por ahí anda pero dejemos que se frague mejor
que se distienda, que nos envuelva despacito.
Gracias a todos los lunatics que responden vía FB o twitter o en el hotmail
ggtgabriel@hotmail.com
BIENVENIDOS A LA LUNA
esto sólo se acaba hasta que se acabe.
Prepárense, estas nuevas historias son sacadas de la realidad noticiosa pero están bañadas de imaginación trascendente...no porque uno lo sea, sino porque nos quieren transportar ahí, a ese lugar distante pero deseable que significar: presentar algo que valga la pena.
El equipo Lunátic
martes, 28 de septiembre de 2010
miércoles, 22 de septiembre de 2010
El hubiera (testamento)



EL HUBIERA (En la luna llena leerás el testamento para ti)
Me hubiera gustado ser boxeador,
Como Jack Johnson,
De roca, orgulloso, con estilo
Me hubiera gustado ser negro
Me hubiera gustado ser como Miles
En un micro instante me hubiera gustado ser mujer
Así,
Buenísima, destructora, cruel
Fiel a mí
Fiel a todos
Que les costara azul celeste
Tenerlos en suspenso
Moviendo solo un dedo
Me hubiese gustado saber tocar el piano,
Interpretar a Scarlatti
Me hubiese gustado escuchar más a mi niño interior
Me hubiese gustado ignorarlo más
Me hubiese gustado ser un hombre maduro
Me hubiese gustado ser un jovenzuelo energético y testarudo
Me hubiese gustado ser un caballero de la mesa redonda
Rescatar a la doncella
Escalar la torre
Mirar a los ojos al enemigo
Matar al dragón
Me hubiera gustado tener una hija
Hacerle su desayuno, llevarla al parque
Me hubiera gustado escuchar sus aventuras
Verla bailar
Oírla cantar
Me hubiera gustado contarle mil y un cuentos cada noche
Creados por mí
Donde ella hubiese sido la protagonista
Me hubiera gustado que me leyera sus cuentos
Me hubiese gustado ser agente secreto
Tener varios pasaportes
Guardados en una maleta especial
Me hubiese gustado elegir qué nombre asumiría en la próxima misión
Silencioso
Cool
Me hubiese gustado poseer una fe inquebrantable
Como mi madre
Me hubiese gustado no haber tenido dudas
Ni cuestionar a Dios
Me hubiese gustado mandarlo al cuerno
Me hubiese gustado preguntarle por qué nos ha dejado a nuestra suerte
Me hubiese gustado embarrarle un pastel al papa Benedicto en la cara
Me hubiese gustado ser un héroe anónimo, ser Batman
Y en la noche aterrar a los criminales,
Darles una sopa de su propio chocolate
Y que desaparecieran con la duda de qué o quién segó sus vidas
Me hubiese gustado bailar como John Travolta
Me hubiese gustado haber sido extra en 8 ½
Aparecer vestido con un traje igual
Al que saca Marcello Mastroianni
Me hubiese gustado vivir en los sesentas y que entre mis novias hubiesen estado: Rachel Welch, Jane Fonda o Ann Margret
Las tres
Me hubiese gustado estar presente la primera noche en que John Coltrane interpretó Love Supreme en aquel bar neoyorkino.
Me hubiese gustado ser todos
Vivir la vida de todos
Para así comprenderlos mejor
Me hubiese gustado ver pasar a aquel que llamaron el Mesías
Me hubiese gustado escucharlo decir: “En verdad os digo”
Me hubiese gustado llorarle hincado de hinojos a sus pies, bajo la cruz
Me hubiese gustado ser un poco más cabrón
Y un poco menos inocente
Me hubiese gustado ser más inocente
Y un poco menos desconfiado
Me hubiese gustado ser un poco menos tierno
Y más frío
Me hubiese gustado ser menos insolente, menos soberbio y orgulloso
Y un poquito más humilde
Me hubiese gustado ser modesto
Y menos vanidoso
Me hubiese gustado ser una buena persona
Me hubiese gustado no cuestionar a nadie
Me hubiese gustado ser un poquito más lindo conmigo mismo
Y perdonarme
Me hubiese gustado sentirme menos culpable
Me hubiese gustado no haberte amado tan encabronadamente tanto
Me hubiese gustado, de pronto, que me fueras indiferente
Me hubiese gustado protegerte
Me hubiese gustado no ser tan protector
Me hubiese gustado no ser tan celoso
Me hubiese gustado no conformarme con que fueses tan libre
Me hubiese gustado ser más caballeroso
Más hombre clásico
Me hubiese gustado ser menos loco
Me hubiese gustado que no pensaran que soy muy lindo
Me hubiese gustado que no pensaran que soy tan cabrón
Me hubiese gustado ser menos intelectual
Y vivir en la felicidad de la ignorancia
Me hubiese gustado saber más cosas
Y ser menos ignorante
Me hubiese gustado ir de compras contigo en Navidad
Y como en las películas gringas visitar todas las tiendas
Y a todo mundo desearles felicidad
Me hubiese gustado que juntos adornaramos el árbol
Y nos quedasemos sentados admirando las lucecitas y su silencio
Me hubiese gustado no sentir tanto
No percibir tantas cosas
Me hubiese gustado no ser tan humano
Me hubiese gustado no ser tan frío
Y haberme puesto más en el lugar de los demás
Me hubiese gustado no haber sido tan exagerado
Me hubiese gustado hacer más ridículos
Me hubiese ser más aventurero
Me hubiese gustado ser más explorador
Me hubiera gustado ver más árboles, más bosques
Más lagos
Me hubiera gustado presenciar más lluvias estelares
Ver más ovnis
Me hubiese gustado tener más perros, porque cómo te hacen feliz
Me hubiese gustado jamás haber tenido perros, porque cuando los pierdes, cómo te hace eso sufrir.
Me hubiese gustado ser más perro
En todo lo bueno
En todo lo malo
Me hubiese gustado ser más aterrizado
Más realista
Me hubiese gustado soñar más
Tener más imaginación
Y ser más idealista
Me hubiese gustado ser un joven de hoy
Para conquistarte de nuevo y con esa edad
Me hubiese gustado ser un anciano que no pierde la memoria
Y que se muriese escribiéndole el enésimo poema
A tu belleza que ni siquiera tu soportas a veces de tan bella
Me hubiese gustado intrigarte más
Seducirte más
Tocarte más
Besarte más
Contemplarte más
Me hubiese gustado abrazarte más,acariciarte más
(¿Más? Tú exclamarás)
Sí, más, mucho más
Porque contemplarte, escucharte, verte caminar, ir y venir,
Jamás será demasiado
Me hubiera gustado pelear más contigo
Para reconciliarnos más seguido
Me hubiera gustado que jamás nos hubiésemos ofendido
Me hubiera gustado que te fueras más
Para extrañarte
Me hubiera gustado no extrañarte cuando estabas frente a mí
Me hubiese gustado que me extrañaras más
Y que me lo hubises dicho
Me hubiese gustado que siempre hubiésemos estado juntos
Me hubiese gustado no haber sido tan solitario
Me hubiese gustado vivir en una isla sin nadie
Me hubiese gustado ver la Tierra desde el espacio
Me hubiese gustado tenerte en una botellita
Como mi propia Bella Genio
Y no te respetaría tanto como ese tonto astronautita
Me hubiese gustado sentir una vez más tus temblores
Los nuestros,
Y juntos llegar de nuevo a ese punto en donde todo se apaga
Todo se esfuma
El tiempo se detiene y al final una luminosidad nos deslumbra
En la punta del grito
En la cima de vida
A la orilla de la muerte
Y descender abrazados y empapados como si le hubiésemos
Devuelto la vida a la vida
Otra vez
Me hubiese gustado beberte más, comerte más, porque fuiste
Siempre el vino y la carne que me alimentó
Porque siempre fuiste el río en el que corrió mi tonta inspiración
Porque fuiste el abrevadero y yo el ciervo temeroso que se acercaba
A tomar agua
Me hubiera gustado ser un mago de Oz
Y repartir más cerebros, más corazones y más valentía
Me hubiese gustado que me dijeras una vez más que me amabas
Que era todo para ti
Me hubiese gustado hacer la revolución
Cambiar al mundo
Me hubiese gustado que me hubieras amado tanto como yo a ti
Me gustaría de ti, ahora, descansar en paz
Fue demasiado
Fue muy poquito
Me hubiese gustado que leyeras esto
Me hubiese gustado ser tú
lunes, 20 de septiembre de 2010
en la luna llena leerás mi testamento de ti

en la luna llena que ya viene que está aquí
cerca
leerás mi testamento de ti
mi testamento que dirá
morí
morí por ti
se anotará debidamente que no se te culpe
por mi deceso
que fue en pleno uso de mis facultades irracionales
enervadas de pasión
quedará asentado que te amé con locura
como a nadie
y que al final me quedé solo como perro
aullándole a la luna perversa
que nos unió
y se burló tanto de mí
leerás mi testamento de mí
me declararé suspendido de mis funciones vitales
de amor
derrumbaré los castillos que construyó mi corazón
iluso
los viajes de su latir ilusionado
y los mundos y sus revoluciones
y declararé desierto el premio al poema
que te hubiera reconquistado
no hay poesía
no habrá poemas ya
no habrá nada porque nada es lo que hay
se quedará el sentimiento mío huerfano
de mí
no le dejaré dote
lo arrojaré a la calle
no tendrá más remedio
que mendigar su amor por el mundo
inmundo
y me maldecirá
y buscará vengarse
pero a mí ya no me hará daño nada
porque ya no tendré corazón
con que sentir
en la luna postrada allá
de ojo bien bien abierto
leeré mi testamento para mí
domingo, 19 de septiembre de 2010
19 de septiembre de 1985
Un 19 de septiembre de hace 25 años fuimos sacudidos literalmente por un terremoto de 7.5 grados en la escala de Richter. Recuerdo esa sensación de pasmo, de no saber qué pensar. Acudí al Colegio del Tepeyac como siempre, todo mundo comentaba lo sucedido. Muchos gastaban bromas. Jóvenes.
Cuando llegué a casa vi a mi madre silenciosa y preocupada. No se me ocurrió preguntarle por qué.
Mientras transcurrían las horas y todo el país estaba inmerso en esa consternación colectiva, mientras millones ayudaban a rescatar cuerpos y sobrevivientes, mientras Jacobo Zabludovsky reporteaba desde la derrumbada Televisa, mamá me decía: “No se ha reportado tu papá.” Sólo me pasaba un pensamiento en la mente: que mi papá seguro se la había pasado otra vez con alguna de sus mujeres, el cabrón.
Ya en la noche, como a las 9, recibí una llamada de mi medio hermano. Lo escuché. Sentía la mirada de mamá en mi nuca. Colgué. Me volví hacia ella: rompió en un llanto inconsolable.
La última vez que vi a mi padre habíamos peleado duramente. Mi papá se ponía muy grosero cuando mi mamá le hablaba de cuentas pendientes, de las colegiaturas, él ya no quería dar un céntimo. Esa ocasión oí que le gritoneó y que le habló horriblemente. Recuerdo que por primera vez lo encaré y le advertí que si volvía a dirigirse así a mi madre le iba a romper la suya. Abrí la puerta. Él se fue en silencio. Alcancé a vislumbrar en su mirada desconsuelo, tristeza. A causa de su exacerbada inclinación por el alcohol y las mujeres, había perdido todo. Gracias a su última amante los fondos que estaban destinados para la futura universidad de mi hermana y mía se esfumaron.
Cuentan que en el momento del sacudimiento se encontraba en el departamento de ella. Que alcanzó a envolverla en toallas y la lanzó por la ventana. Ella se salvó.
Un recuerdo solidario a todos aquellos que perdieron a sus parientes, seres queridos, conocidos y desconocidos. La naturaleza nos deja jugar a que somos muy poderosos. De pronto, cuando se harta, de un manotazo nos aclara quién es quién y qué somos en este universo.
Pa, ¿Nos perdonamos? Te quiero.
p.d. cuida a mamá.
Cuando llegué a casa vi a mi madre silenciosa y preocupada. No se me ocurrió preguntarle por qué.
Mientras transcurrían las horas y todo el país estaba inmerso en esa consternación colectiva, mientras millones ayudaban a rescatar cuerpos y sobrevivientes, mientras Jacobo Zabludovsky reporteaba desde la derrumbada Televisa, mamá me decía: “No se ha reportado tu papá.” Sólo me pasaba un pensamiento en la mente: que mi papá seguro se la había pasado otra vez con alguna de sus mujeres, el cabrón.
Ya en la noche, como a las 9, recibí una llamada de mi medio hermano. Lo escuché. Sentía la mirada de mamá en mi nuca. Colgué. Me volví hacia ella: rompió en un llanto inconsolable.
La última vez que vi a mi padre habíamos peleado duramente. Mi papá se ponía muy grosero cuando mi mamá le hablaba de cuentas pendientes, de las colegiaturas, él ya no quería dar un céntimo. Esa ocasión oí que le gritoneó y que le habló horriblemente. Recuerdo que por primera vez lo encaré y le advertí que si volvía a dirigirse así a mi madre le iba a romper la suya. Abrí la puerta. Él se fue en silencio. Alcancé a vislumbrar en su mirada desconsuelo, tristeza. A causa de su exacerbada inclinación por el alcohol y las mujeres, había perdido todo. Gracias a su última amante los fondos que estaban destinados para la futura universidad de mi hermana y mía se esfumaron.
Cuentan que en el momento del sacudimiento se encontraba en el departamento de ella. Que alcanzó a envolverla en toallas y la lanzó por la ventana. Ella se salvó.
Un recuerdo solidario a todos aquellos que perdieron a sus parientes, seres queridos, conocidos y desconocidos. La naturaleza nos deja jugar a que somos muy poderosos. De pronto, cuando se harta, de un manotazo nos aclara quién es quién y qué somos en este universo.
Pa, ¿Nos perdonamos? Te quiero.
p.d. cuida a mamá.
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