
Amigos lunatics:
Las imágenes del humo siempre estarán relacionadas (aunque jamás hayamos reparado en ello) con la lucha, con la libertad, con el deseo de trascender la opresión, con la contradicción legítima de oprimir a la opresión.
El humo, además de provenir de bombas lacrimógenas, proviene también de esa barrera borrosa que implantan los gobiernos sobre los pueblos. En un mundo en el que se tiene la libertad de decir lo que se quiera pero donde los poderosos tienen la lujuriosa libertad de ignorar lo que se les dice.
Antes, Octavio Paz decía: "necesitamos un pueblo que HABLE, y necesitamos un gobierno que ESCUCHE". Hasta ahora llevamos sólo la mitad.
Uno de los monstruos de humo que ha resurgido con mayor fuerza en la llamada Democracia ha sido La Ignorancia:
Atiborrémos a la gente de información basura.
Atiborrémoslos de programas de desgracias, de chismes, de chistes groseros, todo al mismo tiempo, para que no se distinga la seriedad de lo banal.
Pónles una dirección ahí para que se quejen pero no las leas y si las lees ríete un rato de ellos.
Ignorancia de conocimiento.
Ignorancia de no hacer caso.
Esta época postmoderna es la época de la Ignorancia.
La gente no quiere saber.
La gente no quiere saber nada.
La gente no quiere saber nada más que llegar a casa y postrarse frente a la diosa Tele
Monsiváis se volvió a equivocar: la Tele no tiene nada de caja tonta. Es muy astuta la cabrona.
Tele, la diosa nos tiene subyugados, con sus tetas al aire a las 10 de la mañana, con locutores pendejos haciendo chistes luego de ver escenas de baleados.
Reporteros que no saben hablar.
Conductores que quién sabe por qué carambas se les llama conductores.
Conductoras, madres de hijos, que compiten en público verbalizando lo buenas que son en la cama y luego juzgan a la chica que baila en el antro.
La envidia, la ignorancia.
El señalar, el juzgar.
Todo juzgamos, nada escapa a nuestro dedo flamígero.
El hecho de que un grupo de personas se manifieste en contra de algo es golosina perfecta para la diosa Tele, pues hay oportunidad de pasar trancazos, tubazos, heridos...y si es posible, si dios nos lo permite, niños y mujeres tirados en el suelo.
Entre más sangre mejor.
Nos gusta, nos cautiva. Todos estamos atrapados y no queremos escapar. Nos gusta.
La Tele nos da lo que queremos.
Hasta los canales culturales poco a poco se van aproximando al estilo: con innumerables programas (iguales uno del otro) presentando a "los animales que fueron creados para matar" Y con encabezados que "enganchan al televidente"...con series que nada más por estar filmadas y no grabadas ya tienen que ostentar el título de "serie de tv" y donde abunda, claro: nalgas, tetas, groserías y "una crítica a la sociedad en la que vivimos".
Nadie podemos escapar.
No ellos, que nos alimentan todo esto simplemente porque es lo que pueden hacer y
les gusta hacer. ¡Ya ni siquiera es un plan maestro para dominar al mundo! Nadie escapa.
No tú, no yo.
Un buen antídoto podría ser: darnos cuenta. Darnos cuenta de todo ello. De todo esto. Reflexionarlo. No vamos a quitarlo, no vamos a eliminarlo. Me atrevería a decir que podemos disfrutarlo...pero estando concientes de lo que se trata.
Hoy en día nos comemos lo que sea que nos den.
¿Está bonito eso?
Sí.
No.
Nada más, estemos concientes.